Esta modalidad de producción de energía eléctrica ya era conocida y utilizada en la primera mitad del siglo XX, sin embargo entonces se utilizaba en lugares aislados, desprovistos de redes de transmisión, y principalmente en el medio rural.
El gran salto adelante de la nueva introducción de micro generadores eólicos de 1 kw en el mercado está en la posibilidad de interconectarlos a la red, de forma que la energía de la red de distribución solo se utilizará cuando la generación propia no sea suficiente.
El costo actual (octubre del 2006) del equipo es de aproximadamente 2000 Euros, y en algunos países de la Unión Europea pueden utilizarse subsidios gubernamentales para su instalación.
A nivel mundial el liderazgo lo tienen Alemania y España, con 20.622 y 11.615 MW instalados de capacidad de generación eólica instalada. En Chile la capacidad eólica instalada es de apenas 2 MW y el total, incluyendo hidráulica y combustión es de 11.626 MW.
El Gobierno chileno comenzará a realizar estudios de factibilidad para poder instalar plantas nucleares de energía, debido a las crecientes crisis energéticas que afronta este país. Así lo confirmó Eduardo Abedrapo, representante de la Democracia Cristiana en el Comité Político, ante el anuncio del portavoz Carlos Maldonado, de que las bases de una licitación internacional para la elaboración de estudios están listas. Sin embargo, Maldonado descartó, en todo caso, que la iniciativa se haga realidad durante la administración de la presidenta Michelle Bachelet. “Lo que va a hacer el Gobierno es desarrollar los estudios necesarios para que el día en que se tenga que tomar una decisión, se cuente con los antecedentes técnicos necesarios y suficientes”, precisó Maldonado. Para Marcelo Schilling, secretario del Partido Socialista, lo más importante es que se despeje la viabilidad económica y técnica de un proyecto nuclear en un país sísmico como Chile. Esta alternativa resurgió en los últimos días, por los frecuentes y drásticos recortes del gas que Chile importa desde Argentina, parte del cual va a la generación de electricidad. A esto se suma la lentitud de nuevas inversiones en el sector hidroeléctrico, principal fuente generadora del país, y en la búsqueda de fuentes alternativas, como la energía eólica o geotérmica. A pesar de esta política energética, en septiembre la presidenta Michelle Bachelet reiteró que no promueve el uso de la energía nuclear. “Por una convicción personal, ya que los peligros son conocidos y las plantas nucleares requieren de la más alta sofisticación para evitar accidentes potencialmente devastadores”. Bachelet, durante su campaña en 2005, se comprometió con las organizaciones ecologistas a no incluir la alternativa nuclear dentro de sus planes de gestión gubernamental. El ex presidente Ricardo Lagos se pronunció, al menos dos veces, a favor de la energía nuclear en 2005. El 21 de mayo, afirmó que si los chilenos quieren energía segura y limpia para el futuro están “obligados a pensar en otras fuentes no convencionales”. En Australia, en julio del mismo año, Lagos insistió en que “Chile debe invertir en energía nuclear si desea responder a la creciente demanda de energía causada por su rápido crecimiento económico”. Chile importa más del 90 por ciento del petróleo que consume internamente. Michelle Bachelet considera que la energía nuclear puede causar problemas severos. Las energías geotérmica y eólica también son dos alternativas manejadas.
Las energías renovables han constituido una parte importante de la energía utilizada por los humanos desde tiempos remotos, especialmente la solar, la eólica y la hidráulica. La navegación a vela, los molinos de viento o de agua y las disposiciones constructivas de los edificios para aprovechar la del sol, son buenos ejemplos de ello.
Con el invento de la máquina de vapor por James Watt, se van abandonando estas formas de aprovechamiento, por considerarse inestables en el tiempo y caprichosas y se utilizan cada vez más los motores térmicos y eléctricos, en una época en que el todavía relativamente escaso consumo, no hacía prever un agotamiento de las fuentes, ni otros problemas ambientales que más tarde se presentaron.
Hacia la década de años 1970 las energías renovables se consideraron una alternativa a las energías tradicionales, tanto por su disponibilidad presente y futura garantizada (a diferencia de los combustibles fósiles que precisan miles de años para su formación) como por su menor impacto ambiental en el caso de las energías limpias, y por esta razón fueron llamadas energías alternativas. Actualmente muchas de estas energías son una realidad, no una alternativa, por lo que el nombre de alternativas ya no debe emplearse.
Según la Comisión Nacional de Energía española, la venta anual de energía del Régimen Especial se ha multiplicado por más de 10 en España, a la vez que sus precios se han rebajado un 11 %.
En España las energías renovables supusieron en el año 2005 un 5,9% del total de energía primaria, un 1,2% es eólica, un 1,1% hidroeléctrica, un 2,9 biomasa y el 0,7% otras. La energía eólica es la que más crece.